GNL INFLEXIBLE: ANALIZAN LA EXPERIENCIA DE PERÚ PARA LA DISCUSIÓN ACTUAL EN CHILE

En webinar, organizado por GPM, los expertos analizaron el debate en torno a la condición de inflexibilidad del combustible.

(Fuente: Revista Electricidad) La discusión del borrador de la Norma Técnica sobre el despacho de centrales GNL que se lleva a cabo actualmente fue uno de los temas abordados en el webinar «Gas natural en Perú: experiencias para el mercado chileno», organizado por GPM, gremio que reúne a los pequeños y medianos generadores, donde se abordó la experiencia del país vecino en torno al llamado gas inflexible.

El evento fue moderado por el director ejecutivo de GPMDanilo Zurita, el abogado socio de LQG Energy & Mining Consulting, Carlos Gomero, el abogado de IMAD, Marcelo Mardones, la socia fundadora de EnerConnex, Ana Lía Rojas y el director de IESD SpA, Iván Saavedra.

Carlos Gomero, inició la presentación diciendo que en Perú, el tema «vino en el año 2000 cuando el Estado promueve el proyecto Camisea, el cual es el más importante de los últimos 30 años en el país. El proyecto tenía como objetivo traer el gas de la selva peruana hacia la costa, finalmente se terminó creando algo muy importante de generación térmica a gas natural en la costa del Perú y se emitió una serie de disposiciones para promover el consumo del gas natural».

Y continuó: «En algún momento se prohibieron las centrales hidroeléctricas, entonces para que entiendan la intensidad de este proyecto, dentro del esquema de medidas que se utilizaron, se encuentra la norma que se emite en el año 2000, que permite a los generadores térmicos a gas natural declarar costos una vez al año. En la realidad, con esta norma el esquema peruano o de despacho pasó de ser uno basado en costos a ser un esquema mixto. En la práctica, todas las centrales de generación tenían la obligación de sustentar sus costos variables para poder despachar, salvo las centrales a gas natural».

Además, el ejecutivo explicó que en Perú, «toda la cadena de suministros se presta en condiciones monopólicas, hay un solo proveedor. El gran volumen de gas natural que se usa en el sector eléctrico proviene del proyecto Camisea, y es un proyecto de proveedor único. En el caso de suministro, se presta con las cláusulas que establecen que si el usuario no consume determinada cantidad de gas natural, tiene que pagar de todas maneras por esta cantidad, junto a otras medidas que lo acompañan».

«El sector eléctrico no ha sido capaz de absorber la rigidez del mercado de la contratación de gas para trasladarlas al sector eléctrico. El mercado del gas se contrata a largo plazo, mientras que en el sector eléctrico se tiene mucha flexibilidad a muy corto plazo, entonces ahí se produce un desequilibrio en la forma de contratar en uno y otro. Ese es uno de los grandes problemas que surgió en Perú», indicó.

Después, Marcelo Mardones realizó una evaluación de la regulación del gas inflexible, considerando la evolución de este en Chile. «Hay tres hitos que abordan la situación existente: la dictación de la Norma Técnica del año 2016, las modificaciones de 2018 y posteriormente los cambios que se han hecho en la modificación del año 2021 que aún no está en vigor».

«En primer lugar, se entrega al Coordinador derechamente la función de determinar la necesidad de GNL de acuerdo con las proyecciones que él realice por el “estudio GNL”, que es un estudio anual elaborado a través de un procedimiento que está estructurado de manera muy similar a los procedimientos tarifarios contemplados en la ley eléctrica. En segundo lugar, se le entrega al Coordinador la función de determinar las normas máximas de inflexibilidad, así como establecer los volúmenes máximos de GNL que cada empresa puede semestralmente categorizar como inflexibles a través del reporte de volúmenes potencialmente inflexibles cuyos valores están sujetos a una simulación semanal que debe realizar el Coordinador respecto a la ley del sistema eléctrico nacional», precisó el abogado

Y afirmó: «Si de esa simulación surgen excesos de GNL, la Norma Técnica obliga a la empresa a destinar el exceso de gas a un uso distinto al de generación en el sistema eléctrico, para lo que mantiene la idea de los mejores esfuerzos exigiendo demostrarle al coordinador haber realizado tales esfuerzos para colocar el respectivo volumen en el mercado secundario. Solo el exceso de gas resultante puede ser considerado como en condición de suministro inflexible.»

Finalmente, Ana Lía Rojas, explicó que «aquí siempre es importante mencionar el acuerdo transversal, sobre todo de los gremios que agrupan a las empresas de energías renovables que han identificado esta normativa en varios puntos en común. Uno de ellos es que discrimina en el tratamiento a generadores y por lo tanto, el no cumplimiento del principio de la igualdad, acá sería como el incumplimiento del esquema y la concepción de que tenemos un mercado tecnológicamente neutral».

«Nos hemos dado cuenta que esta norma no cumple con ninguno de los principios de neutralidad que tanto hemos repetido a lo largo de estos 30 años de desarrollo del mercado. Al final, tenemos un mercado de gas que también se ha ido flexibilizando y esto ha traído la posibilidad de modificar o renegociar los contratos que antes exigían esa inflexibilidad», añadió.

«Tenemos un punto muy importante que es que, la conversación está centrada en los efectos de la flexibilidad y no solamente desde el punto de vista de lo que está con déficit de contrataciones que es una parte de la fotografía, pero dentro del contexto de la discusión de cambio climático y la necesidad de ir avanzando a un mercado más flexible y no como está ocurriendo en Chile que hay un espacio menos a la generación renovable», culminó la ejecutiva.