POLÍTICA ENERGÉTICA Y CONFIABILIDAD DE LOS SISTEMAS ELÉCTRICOS

Será un desafío para la regulación del sistema eléctrico establecer los principios y mecanismos para incentivar correctamente la confiabilidad requerida para cumplir las metas de la Política Energética a 2050.

El Ministerio de Energía presentó la Política Energética de Chile a 2050, iniciativa inédita que propone una visión de un sector energético confiable, sostenible, inclusivo y competitivo, cuyo objetivo prioritario es la confiabilidad del sistema energético con una mirada de largo plazo, visión pragmática que establece como primer pilar la seguridad y calidad de suministro.

Se define que a 2050 el sistema energético deberá ser robusto y altamente resiliente, con capacidad de gestionar los riesgos de eventuales crisis energéticas, catástrofes naturales, eventos climáticos y conflictos geopolíticos.

Bajo esta perspectiva, la infraestructura eléctrica tiene un rol fundamental para contar con unidades de generación, sistemas de transmisión, redes de distribución e instalaciones de consumo, con los atributos necesarios para cumplir las metas de confiabilidad a 2050.

Los mecanismos de incentivo para que la matriz de generación eléctrica cuente con unidades de generación que entreguen confiabilidad al sistema eléctrico, son definidos bajo esquemas altamente regulados. Respecto a la suficiencia, a través de reglamentos, normas técnicas y procedimientos, se asignan las capacidades de las unidades generadoras en la medida que garanticen que podrán ser utilizadas cuando más se necesitan, no solo en condiciones de alta demanda, sino también cuando la oferta de generación está restringida.

Por su parte, los precios para valorizar dicha capacidad son fijados cada cuatro años por la CNE, en un proceso de tarificación que ?a diferencia de la fijación de precios en transmisión, distribución o sistemas medianos? no se desarrolla con la coordinación y participación de agentes interesados. Asimismo, no es posible plantear discrepancias ante el Panel de Expertos respecto a las características de las bases del estudio o a los resultados del mismo.

Las inversiones en infraestructura y tecnologías que aportan a garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico son intensivas de capital y de largo plazo. Por lo tanto, es fundamental que el marco regulatorio permita recuperar los costos en un periodo consistente con los niveles de inversión requeridos. Será un desafío para la regulación del sistema eléctrico establecer los principios y mecanismos para incentivar correctamente la confiabilidad requerida para cumplir las metas de la Política Energética a 2050.

Fuente: RevistaEI

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